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Pilar | MURIÓ LA MUJER POLICÍA CON UN DISPARO EN LA CABEZA

Débora Giménez, de 26 años, permanecía internada en el Hospital Güemes desde hace una semana. Su familia continúa dudando que ella haya apretado el gatillo, como señaló su pareja. Quieren que se investigue si fue un femicidio.

  • lunes, 13 de enero de 2020 a las 12:20 pm

La mujer policía que había sido hallada con un disparo en la cabeza en su casa de la localidad de Derqui falleció en las últimas horas luego de haber permanecido internada una semana luchando por su vida en el Hospital Guemes de la Ciudad de Buenos Aires.

Débora Giménez, de 26 años, se desempeñaba como policía en el partido de San Martín. El pasado 5 de enero a la madrugada, su marido había llamado a una ambulancia porque, señaló a los operadores, la joven se había pegado un tiro encerrada en el baño de la casa que ambos habitaban.

En un primer momento, Débora fue trasladada al Hospital Austral, debido a la cercanía de ese nosocomio, lugar donde la operaron. Luego, y tras un fuerte pedido de la familia a la obra social IOMA – que demoró en realizar los trámites para su traslado a un centro asistencial que cuente con cobertura a sus afilados- la chica llegó en grave estado al Guemes.

La policía, que halló a la mujer tendida en el piso, determinó que la joven tenía un disparo en la cabeza que había ingresado por el lado izquierdo y que el mismo había sido efectuado con el arma reglamentaria: una 9 milímetros.

En tanto, desde un principio, la familia de Débora dudó de que ella haya intentado suicidarse. De hecho revelaron que el episodio se había desatado en medio de una discusión con su pareja.

“Ella nunca hubiese hecho una cosa así. Tenía proyectos con su hijita de 6 años”, había declarado Paola, la mamá de Débora a Pilar de Todos, quien también había descripto a su yerno como “una persona celosa y posesiva”.

La causa está en manos de Germán Camafreita, de la fiscalía N° 4 de Pilar.

Después del hecho, el Fiscal había pedido la grabación del llamado al 911, un análisis de los teléfonos y del arma reglamentaria de Débora para tratar de buscar indicios de violencia de género.

Al caso se suma el testimonio de una de las hermanas de Débora, Melina quien fue la última persona en hablar con la víctima y escuchó «gran parte de una discusión» entre ellos.

«Me llamó a las 3.15 y me dijo que iba para mi casa, estaba llorando. Y cuando la volví a llamar atendió y se escuchaba de fondo que le gritaban», señaló Melina en declaraciones periodísticas.
Sus allegados, ahora quieren que se profundice la investigación para saber si Déboda fue víctima de un femicida.

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